-Hablar bajito para gritar más fuerte...
jueves, 31 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
domingo, 13 de marzo de 2011

Amar significa no tener que decir jamás lo siento.
Puede que no sea muy listo, pero sé lo que es el amor.
¿Ah sí?, tengo interés por oír tu respuesta, así que dime, ¿qué es?

Es tener la sensación de que destacas entre un millón de personas, pasar por su lado y ser más que "uno", es estar a su lado en los momentos más bonitos pero también en los más difíciles... Es tener esa sensación que sientes cuando te tomas unos cuántos calmantes, uno está bien y puede que dos pero ¿más?, no, yo creo que hay que tener los pies en el suelo, sin embargo, ella me hace perder la cordura...
Te conozco desde siempre
Miro la vida en color, y tú en blanco y negro
Dicen que a través de las palabras, el dolor se hace más tangible. Que podemos mirarlo como a una criatura oscura. Tanto más ajena a nosotros cuanto más cerca la sentimos. Si uno de estos pequeños granitos enferma, el resto del organismo enferma también. Pero yo siempre he creído que el dolor que no encuentra palabras para ser expresado es el más cruel, más hondo… el más injusto. Pasé mi vida amando a una mujer que amaba a otro que no la amaba, sino que amaba a otra de la que nunca supo si la correspondía. Era un tiempo en el que miraba al futuro con más esperanza que miedo.
-Hablo bajito porque está toda la ciudad durmiendo, somos los únicos que andamos por las calles a estas horas.-Es una noche perfecta, llueve, y hace frío, ya puedo pedirte el abrigo como en las películas.
-Puedes pedirme todo lo que quieras, soy tuyo.
-Grita que me quieres, que se enteren todos los vecinos, grita, grita y que nos envidien, que nos miren, que sepan que tú eres mío y yo soy tuya, y nadie va a poder cambiarlo jamás, jamás...
-¡Atención a todo el vecindario!, estoy paseando junto a la mujer más preciosa de todo el universo, ¿me oís?, la más preciosa...
sábado, 12 de marzo de 2011
Cuéntame al oído

Te prohibo que no me hables, aunque me quieras decir la tontería mas grande del mundo, pero dímelo, te prohibo también que no me sonrias y que no me mires, por que necesito todo eso para poder seguir teniendo esperanza, una razón por la que vivir y luchar día a día, por la que sonreir y ponerme nerviosa cada día. Por ti es por quien me levanto con ganas de disfrutar, de soñar y sobre todo de sonreir, por que tú eres quien saca esa sonrisa, la que se dibuja en mi cara cada vez que me miras o me hablas, por que soy incapaz de ponerme sería al mirarte. Gracias por sacarme cada día esa sonrisa y gracias por enseñarme la tuya.

El momento en el que su sonrisa se extendía a través de su cara, yo sonreía simultáneamente. Era algo inevitable. Sonreía tan cálidamente que tenía la sensación de estar envuelto en sus llamas, pero no quemaba, ¡Y se formaban hoyuelos en sus mejillas! Eso era lo que más me gustaba de su sonrisa, los pequeños huequecillos que aparecía en su rostro cuando estaba realmente contenta. Ese era el mejor momento del día, cuando junto a mi, ella sonreía con total sinceridad, le salía de dentro, lo notaba. Después, cuando ya no se podían ver sus dientes, sonreía con la mirada, a pesar de que parezca imposible.
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